Onofre 3

Hoy Onofre lee en una revista de crítica cinematográfica un artículo sobre el cineasta coreano Shin Sang-Ok, al que descubrió por azar. En los años setenta, Shin San-Ok fue secuestrado por el régimen de Corea del Norte y vivió bajo arresto domiciliario durante años.

Según el artículo de la revista, el gran líder norcoreano obligó a Shin San-Ok a filmar varias películas. Antes de completar una de las más famosas, Pulgasari, logró escapar a occidente y liberarse de su cautiverio.

Tumbado en la cama, Onofre coge el teléfono y marca un número de memoria.

-¿Sí?
-Hola, soy yo.
-¡Onofre! ¿Cómo estás? Tengo ganas de verte.
-¿Podrías traerme una película? Pulgasari.
– Pulgasari. La buscaré y te la traigo. ¿Te va bien…
-Gracias.

Onofre cuelga el teléfono y vuelve a tumbarse sobre la cama. Piensa en la película. ¿Qué extraño cautiverio es ese en el que te obligan a crear? ¿Se sentía el director un prisionero o un creador? Al cabo de un rato se queda dormido y sueña en Corea.

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